El flanco financiero del plan Quiroz: más deuda, tasas largas y crecimiento bajo presión
- Alexander Chest

- 4 jun
- 5 min de lectura
Buenas y feliz jueves! El fantasma de la recesión comienza a dar vueltas por los pasillos de Hacienda, Sanhattan y también los de las grandes empresas. El principal culpable sería la debilidad de la producción minera, que afecta no solo a Codelco.
Fuente: El Mostrador
Fecha: 04.06.2026

El shock negativo del Imacec de abril encendió las alarmas, obligando a los bancos, corredoras y analistas privados a recalcular sus proyecciones para el año, y hay quienes advierten que en el primer semestre la economía podría estar experimentando una recesión leve.
El menor crecimiento profundiza aún más los desafíos fiscales y sería uno de los factores que obligaron al Gobierno a ir al Congreso a pedir permiso para endeudarse por US$ 6.200 millones adicionales. En los próximos días tendremos informes del Consejo Fiscal Autónomo, el decreto de política fiscal de Hacienda y el 14 de junio un nuevo Informe de Finanzas Públicas. Eso sí, el más esperado es el Informe de Política Monetaria (IPoM) de junio del Banco Central, que se publicará el miércoles 17.
Empresarios preocupados. A eso se suma que la confianza empresarial sigue a la baja. El Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE) de mayo, elaborado por la Escuela de Negocios UAI e ICARE, muestra que en mayo siguió cayendo de sus registros máximos de comienzos del año. Y la caída es transversal a todos los sectores. El consenso es que el optimismo empresarial que trajo consigo la llegada de Kast a La Moneda “se ha encontrado con mayores desafíos a la hora de reimpulsar rápidamente la economía en la práctica”.
Por el lado positivo, Huachipato tiene una segunda chance. A casi dos años del cierre de los altos hornos de Huachipato, Aceros AZA está a punto de cerrar un acuerdo para quedarse con los activos de CAP en Talcahuano. La operación superaría los US$ 400 millones: unos US$ 120 millones serían por la compra de la filial y el resto se destinaría a reconvertir el complejo en una nueva acería con sello “verde”.
También en esta edición de El Semanal Exprés, el flanco financiero del plan Quiroz: más deuda, tasas al alza y riesgo soberano; el temor a lo que digan clasificadoras; y la encuesta que muestra que a los empresarios ya se les pasó al euforia y el optimismo que trajo el cambio de Gobierno.
Además, la molestia de las fintech con la Comisión para el Mercado Financiero y el lobby de la banca; la normativa que obligaría al super de Pensiones y a un nombramiento clave de la CMF a renunciar en los próximos meses; el Grupo Patio sigue ordenando la casa; y los Luksic bajo la lupa: la dinastía que aprendió a convivir con el poder y su sentido patriótico.
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La paradoja del plan Quiroz: más deuda y más riesgo

El flanco financiero del plan Quiroz: más deuda, tasas largas y crecimiento bajo presión. El pedido de Hacienda para aumentar en US$ 6.200 millones el endeudamiento fiscal cambió el eje del debate. El Gobierno apuesta a que su plan destrabe inversión y crecimiento, pero el mercado ya mira otro riesgo: que los costos lleguen antes que los beneficios y presionen tasas, deuda soberana y credibilidad fiscal.
Hasta ahora, la discusión sobre el llamado proyecto de reconstrucción estaba centrada en su promesa de reactivar la inversión y elevar el crecimiento. Pero cambió el eje del debate: ahora la pregunta no es solo si el plan generará crecimiento, sino cuánto costará financiarlo y qué señal entrega al mercado.
El Banco Central entra en el debate. Hay un creciente número de economistas que opinan que, ante una actividad estancada y en riesgo de que la economía caiga en recesión, sumado esto al nuevo desafío fiscal que implica mayor deuda, el BC debería evaluar un recorte de tasas y poner en pausa por ahora sus preocupaciones inflacionarias que desató la guerra en el Medio Oriente.
El punto de partida: una caja fiscal más estrecha. El nuevo endeudamiento dejaría la deuda pública en torno a 44,6%-44,8% del PIB, prácticamente al borde del límite prudencial de 45% del PIB validado por el Consejo Fiscal Autónomo.
El argumento político. La defensa oficial es que parte importante del problema viene heredada. Hacienda apunta a menores ingresos de los previstos, gastos subestimados y una trayectoria de deuda que –también según Hacienda– debía ser recalculada.
Pero para el mercado esa explicación no basta. LarrainVial dijo que Quiroz tenía otras opciones. En Sanhattan ya hacen cálculos sobre cómo la mayor deuda presionará sobre las tasas largas y cuánto aumentarán los costos de financiamiento del Estado de Chile.
Ayer las tasas mostraban un alza cercana a 10 puntos base en promedio a lo largo de la curva soberana. La razón es simple: más emisión implica más oferta de deuda pública, y eso tiende a exigir mayores retornos a los inversionistas, especialmente en los tramos largos. Y una de las advertencias que aparece entre los economistas es que, si el monto se coloca mayoritariamente en el mercado local, la presión sobre las tasas largas podría ser mayor. De ahí la sugerencia de evaluar una emisión relevante en dólares.
Si las tasas soberanas suben, también se encarece el costo de financiamiento para empresas, hogares y bancos. El riesgo para Quiroz es que una agenda diseñada para estimular la inversión termine enfrentando condiciones financieras más duras. En otras palabras, la rebaja tributaria puede buscar bajar el costo de invertir, pero la mayor deuda puede empujar al alza el costo de financiarse.
La nueva deuda también tiene un costo fiscal permanente. Según estimaciones de mercado publicadas en La Tercera, si se usa todo el espacio solicitado, el pago adicional de intereses podría ubicarse entre US$ 200 millones y US$ 300 millones al año, dependiendo de la tasa, el plazo y la composición de la emisión.
El elefante en la pieza: que las clasificadoras nos castiguen. El límite de deuda del que siempre se habla y que el CFA recomienda no romper es de 45%. Cercanos al equipo económico revelan que Hacienda ha venido hablando con las clasificadoras previo al pedido de mayor deuda. Según esta versión, las clasificadoras habrían asegurado que la deuda puede llegar al 48% sin que se gatillen recortes.
Esa versión la cuestionan los que han participado de conversaciones con las agencias en otros gobiernos: “Las clasificadoras expresamente se niegan a darte números de esa índole. Sería peligroso que les adelantaran y guiaran al Gobierno hasta cuánto se pueden endeudar”, es como lo explica un exalto funcionario de Hacienda de Piñera I. (Iván Weismann S.)



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