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Yves Besançon y San Antonio: “La toma se transformó en un negocio”

  • Foto del escritor: Alexander Chest
    Alexander Chest
  • 29 dic 2025
  • 4 Min. de lectura





Fuente: Ex Ante

Fecha: 29.12.2025






Yves Besançon, reconocido arquitecto detrás del proyecto de Torre Costanera.
Yves Besançon, reconocido arquitecto detrás del proyecto de Torre Costanera.


-Usted dice que hay una grave crisis de la vivienda en Chile. ¿Cuál es su perspectiva?


-El déficit habitacional abarca entre 600 mil y 700 mil viviendas. Además, existen 120 mil familias que viven en campamentos. Una segunda crisis, de la que se habla poco, es la falta de vivienda para la clase media. Por ejemplo, una pareja de clase media no tiene las posibilidades que había hace 15 años atrás para optar a un crédito hipotecario, pagando un cuarto del ingreso en un dividendo. Hoy es imposible porque el dividendo se ha multiplicado por tres o por cuatro.


-¿El rubro inmobiliario está paralizado?


-Así es: hay un enorme stock de vivienda sin vender precisamente por el problema de los altos dividendos hipotecarios, la crisis en el empleo y la falta de inversión. Y tanto es así que se acaba de prorrogar el Plan de Emergencia Habitacional hasta el año 2029. En el fondo no ha habido un plan de gestión reactivadora del rubro de la construcción y el rubro inmobiliario. Pareciera que el gobierno no quiere que la empresa privada cumpla su rol.


-¿Propone reactivar el DFL 2?


-Exacto. Desgraciadamente durante el último gobierno de Piñera, se redujeron los beneficios solo a dos departamentos. El DFL 2 nació el año 52 y permitió construir millones de viviendas en Chile. Incentivó la construcción y mantuvo una actividad inmobiliaria muy fructífera y muy sana. Además, deberían reponerse los beneficios de exención de IVA a las empresas para la construcción de viviendas sociales.


-¿La industria se ve afectada por la llamada permisología?


-Precisamente hay que atacar todo el sistema de permisos que está fallando por todos lados, porque hay permisos redundantes, hay exceso de petición de permisos, permisos repetidos, permisos que lo único que hacen es encarecer la construcción y por lo tanto cada vez hacen más difícil el acceso a la vivienda.


-¿Cuál es su opinión sobre la decisión del gobierno de expropiar la toma de San Antonio?


-Mire, la expropiación es una herramienta legal a la cual tiene acceso cualquier gobierno. Pero esas medidas deben utilizarse para proyectos de alta rentabilidad social, como son las carreteras, el Metro de Santiago, etc. Pero recurrir a esta herramienta para cumplir a medias con un fallo judicial no me parece apropiado. El estado compra la mitad del terreno, pero la otra mitad hay que desalojarla. No sé por qué en esa toma hay pobladores de primera y de segunda. Se expropian 100 hectáreas de 220. Esto también despierta suspicacias.


-¿Por qué?


-Por ejemplo: ¿a quiénes van a destinar esas 100 hectáreas? ¿Solo a los pobladores que vivían allí o van a resolver todo el problema de San Antonio? Los comités de viviendas suman alrededor de 2.500 familias que están a la espera de una casa hace más de 10 años. Ellos deberían estar incluidos en esta solución. Y la expropiación la va a tener que hacer el otro gobierno, porque este ya no alcanza.


-Expertos han dicho que la toma partió con un desarrollo urbano, con calles y división de terrenos. ¿No fue algo espontáneo?


-No, esto se transformó en un negocio. Se nota que ahí trabajaron profesionales, entraron con excavadoras. Es un loteo brujo, realizado por un grupo de personas que después venden ilegalmente los terrenos. Piense usted que han descubierto que hay una cantidad grande de sitios que están vacíos en San Antonio. Otros son terrenos de segunda vivienda.


-Según un estudio, el 30% de los hogares son unipersonales. Y 811 no están habitados permanentemente.


-Ahí es donde está mal pelado el chancho. El Estado debería enfocarse en gente en estado de vulnerabilidad. Esta acción del gobierno de expropiar lo que hace es permitir que miles de personas de la toma se salten la fila. Es indignante para los que están haciendo una fila en forma ordenada. Muchos llevan más de nueve o diez años esperando una vivienda y resulta que los ocupantes de San Antonio en cuatro años van a tener listo su problema.


-Kast prometió que nadie se saltaría la fila. ¿Es posible desalojar a 12 mil personas en San Antonio?


-Cualquier acción de desalojo será siempre compleja. El Estado en primer lugar debió haber hecho un catastro para dimensionar exactamente qué familias son vulnerables y qué familias no lo son. De esta manera construir viviendas de emergencia transitorias para un número de familias que realmente lo necesitan podría aminorar el problema y luego estas familias inscribirse y postular a una vivienda haciendo la fila.


En todo caso, las tomas de terreno deben ser impedidas desde el primer momento cuando on muy pocas las personas que están usurpando el terreno sea este privado o público. La primera labor del próximo gobierno será actuar rápidamente para disminuir el déficit habitacional y la grave crisis de vivienda en la que está sumergido el país.


–¿La crisis de la vivienda se ha agravado en los últimos cuatro años?


-Se ha agravado, por supuesto. Y el déficit ha ido aumentando, lejos de disminuir. Para el próximo gobierno, esto va a ser una situación de emergencia. Ha habido una incapacidad para enfrentar problemas como el incendio de Valparaíso, en que las viviendas quemadas siguen ahí. Ya han pasado dos años y no pasa nada. Entonces, realmente la situación es compleja y la va a heredar el próximo gobierno.


-Como gremio, ¿le han propuesto soluciones al gobierno?


-Como arquitectos hemos propuesto montones de medidas. Pero no nos han hecho caso. En este país se ha puesto de moda poner bonitos títulos a las leyes. Por ejemplo, la ley de agilización de permisos. Nadie se podría oponer, pero no funciona bien. Si el director de obras no aprueba o rechaza dentro de los plazos, él se acoge a silencio administrativo negativo y el permiso se considera para el mandante rechazado. Y no puede ir a los tribunales, sino a la Seremi.


-Usted habla de una reforma pro crecimiento. ¿Cómo sería?


-En este momento nadie quiere invertir en absolutamente nada porque no hay ningún incentivo. El único incentivo es que te cobren impuestos. Hay que hacer rebajas de impuestos y crear beneficios para los inversionistas. Hay montones de mecanismos que fueron exitosos en el pasado. No quiero ni hablar del FUT, que era una herramienta maravillosa. Nunca este país ahorró tanto como con el FUT y con las AFP. Y los demonizaron. (Marcelo Soto)

 
 
 

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