2025: El año en que la industrialización dejó de ser promesa para convertirse en necesidad
- Alexander Chest

- 19 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Representantes de la industria, la academia y el sector gremial evalúan el avance de la construcción industrializada en Chile durante el 2025, coincidiendo en su consolidación como estrategia clave frente a los desafíos del sector.
Fuente: CCI
Fecha: 14.12.2025

El año 2025 marcó un punto de inflexión en la evolución de la construcción industrializada en Chile. Lo que durante años fue considerado una tendencia emergente, hoy se consolida como una respuesta estructural a problemas profundos del sector: baja productividad, plazos inciertos, déficit habitacional, falta de mano de obra y crecientes exigencias de sostenibilidad.
Así lo señalan representantes del ecosistema de la construcción, convocados por el Consejo de Construcción Industrializada (CCI) para reflexionar sobre los avances, barreras y oportunidades del año que termina. El diagnóstico es claro: hay avances concretos, pero aún queda camino por recorrer.
Industrialización más presente, en obras y en discurso
“Este año hemos tenido grandes avances en industrialización, especialmente en construcciones de viviendas horizontal y vertical. Salimos de los ‘pilotos’ para tener construcciones de proyectos habitables y sobre todo sociales, donde están las mayores necesidades de Chile”, señala Enrique Loeser, presidente del CCI y gerente general de Desarrollos Constructivos Axis.
Pabla Ortúzar, vicepresidenta del CCI y socia de Archiplan, coincide en que el mayor impacto de este año no solo se mide en proyectos terminados, sino en la presencia del concepto en la agenda pública y privada: “Hoy día la industrialización… está en boca de todos. No solamente en instituciones como la Cámara Chilena de la Construcción… está en boca del Ministerio de Vivienda, en entidades públicas que se han acercado al CCI buscando guía sobre licitaciones públicas con sistemas industrializados”.
Daniela Quintana, directora del CCI y secretaria académica Facultad de Arquitectura, Construcción y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma de Chile, refuerza esta mirada: “La industrialización está mucho más presente y valorada en el sector. Ha dejado de ser vista como una alternativa experimental para convertirse en un enfoque estratégico”.
Proyectos, profesionalización y ecosistema en expansión
Entre los hitos del año, los actores destacan la entrega de proyectos con soluciones 2D y 3D al Ministerio de Vivienda, nuevas plantas de prefabricación, mayor actividad en regiones y una creciente profesionalización.
“El año 2025 fue un año donde la industrialización avanzó desde experiencias aisladas hacia soluciones más replicables. Si queremos ejecutar proyectos con calidad, costo controlado y plazos realistas, debemos avanzar en la adopción de sistemas industrializados”, plantea Hernán de Solminihac, presidente del Colegio de Ingenieros de Chile.
También resalta la mejora normativa y la incorporación de la temática en carreras de ingeniería y programas de formación continua: “Se mejoraron normas, guías técnicas y marcos de certificación… se incluyó la temática en carreras de ingeniería y programas de postgrado”.
Daniela Quintana agrega: “La participación activa de instituciones académicas ha permitido ampliar la oferta de formación especializada… Esto ha generado un match necesario y virtuoso: la academia forma talento con las competencias que hoy demandan las empresas”.
Persisten barreras estructurales
A pesar de los avances, las barreras siguen siendo múltiples. Para Claudia Petit, directora del Colegio de Constructores e Ingenieros Constructores AG., el estancamiento de la productividad es reflejo de una resistencia al cambio más profunda: “Llevamos más de 20 años estancados… hay que expandir el conocimiento, y una forma de pensar menos rígida en el sector en general”.
Desde el CCI, Ortúzar pone el acento en las métricas: “Una de las grandes barreras es… enseñar a la industria cuáles son esas variables y KPI diferentes con los que se debe medir un proyecto industrializado. Hoy día el valor UF/m² no sirve”.

Petit también menciona obstáculos normativos y formativos: “Debe actualizarse la normativa… además de la permisología que es una barrera en sí. La academia debe pasar de construir a industrializar… y debe haber mayor oferta de plantas industrializadoras”.
El rol del Estado: más allá del MINVU
Los expertos coinciden en que el Estado debe asumir un rol más activo. “El Estado, sin dudas, tiene un papel siempre relevante, sobre todo en las inversiones en vivienda social e infraestructura… esperamos que el MOP y el MINSAL también incorporen en sus especificaciones soluciones de construcción industrializada”, plantea Loeser.
De Solminihac complementa: “El Estado debe desempeñar un rol habilitador y articulador, no solo regulador… liderar la adopción en proyectos públicos, actualizar normativas, hacer más eficientes los permisos y eliminar barreras”.
Lo que viene: formación, estandarización e integración
Pensando en 2026, los entrevistados coinciden en la urgencia de consolidar el capital humano y avanzar en estandarización. “Debemos seguir profundizando la difusión de la construcción industrializada con cursos, diplomados… consolidando clúster en regiones… e internacionalizar nuestros servicios y productos”, dice Loeser.
Claudia Petit insiste en que “las universidades debieran actualizar las mallas curriculares… por ahora son los IP quienes han incorporado esta temática”.
De Solminihac suma: “La estandarización es clave para reducir costos y acelerar tiempos. La industrialización exige nuevas competencias: diseño paramétrico, manufactura avanzada, logística integrada y gestión digital”.

Conclusión: una oportunidad que ya no se puede ignorar
El año 2025 fue cuando la industrialización dejó de ser promesa para convertirse en necesidad. El consenso técnico y político se empieza a consolidar, las capacidades avanzan y las experiencias exitosas se multiplican.
Como concluye Daniela Quintana: “La percepción general del sector es clara: la industrialización dejó de ser una tendencia emergente para transformarse en una necesidad estructural”.
El desafío para 2026 será traducir esa convicción en política pública, formación masiva, inversión estratégica y un ecosistema aún más colaborativo. Porque si queremos una construcción más productiva, sostenible, segura y humana, no hay vuelta atrás: el futuro se construye industrializado. (EDI)



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