Inflación en 4% y menor crecimiento tensionan al mercado inmobiliario tras el IPoM de marzo
- Alexander Chest

- hace 4 horas
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El Banco Central proyecta IPC en torno a 4% y una expansión de entre 1,5% y 2,5% para 2026. Analistas y actores del sector advierten que el nuevo cuadro macro mantendrá la cautela en tasas hipotecarias, inversión y decisiones de compra.
Fuente: El Diario Inmobiliario
Fecha: 03.04.2026

El último Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo, configuró un escenario más exigente para el mercado inmobiliario. Con una inflación que volvería al 4% este año y un crecimiento acotado, el ajuste tensiona la trayectoria de las tasas y prolonga la cautela en el crédito hipotecario.
El Banco Central advirtió que el alza inflacionaria de corto plazo estará impulsada principalmente por el incremento en los precios internacionales de los combustibles, incorporando en su proyección las recientes alzas en gasolina y diésel anunciadas el 23 de marzo. Este componente energético aparece hoy como uno de los principales focos de riesgo para la convergencia inflacionaria y, por extensión, para el costo del financiamiento habitacional.
Inflación y petróleo: el nuevo eje de riesgo
Para Reinaldo Gleisner, vicepresidente de Colliers, la inflación proyectada está fuertemente condicionada por la volatilidad del petróleo, lo que abre dos trayectorias posibles. “Si el conflicto internacional se resuelve en el corto plazo y el crudo retrocede, el Banco Central podría normalizar la TPM con mayor rapidez, reactivando la inversión en vivienda”, señala.
En el escenario contrario —con energía alta por varios meses— advierte que podrían desanclarse las expectativas inflacionarias, obligando a mantener una política monetaria restrictiva por más tiempo.
Gleisner, subraya además, que la tasa hipotecaria local sigue vinculada al bono del Tesoro estadounidense a 10 años y que el mercado financiero chileno opera con menor profundidad tras los retiros previsionales: “El control de la inflación energética es hoy el principal ancla para estabilizar el costo del crédito”, afirma.
Crecimiento acotado y demanda en pausa
Desde la academia, Francisco Labarca, docente de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo, advierte que una inflación en 4% posterga la baja de la Tasa de Política Monetaria y, con ello, de las tasas de corto y largo plazo. “Además, la mayor inflación encarece el valor en pesos de las propiedades, afectando a compradores cuyos salarios no necesariamente se reajustan al mismo ritmo”, explica.
El menor crecimiento proyectado —entre 1,5% y 2,5%— también incide en la demanda. Según Labarca, el sector es altamente sensible al ciclo económico: menor dinamismo laboral y salarios reales acotados tienden a postergar decisiones de compra. A ello se suma el posible endurecimiento de las condiciones crediticias en un contexto global más débil, con bancos ajustando sus análisis de riesgo.
En la industria, José Ignacio Maturana, gerente inmobiliario de Norte Verde, observa un efecto más matizado. “Una inflación en torno al 4% tiende a moderar la baja de tasas hipotecarias, pero también consolida cierta estabilización que permite planificar con mayor previsibilidad”, sostiene. A su juicio, si bien la incertidumbre internacional lleva a postergar inversiones, el mercado mantiene fundamentos de largo plazo.
En este contexto, el arriendo continúa capturando demanda ante las restricciones de acceso al crédito. Sin embargo, no se trata necesariamente de un auge estructural, sino de un desplazamiento forzado desde la compraventa. Con costos de construcción y financiamiento elevados, y rentabilidades ajustadas en renta residencial, el sector enfrenta un equilibrio frágil.
El nuevo escenario macro, coinciden los expertos, no implica un freno abrupto, pero sí prolonga la prudencia. La trayectoria de la inflación —especialmente la ligada a la energía— será decisiva para determinar cuándo el mercado inmobiliario podrá retomar un ciclo más expansivo. (Tomás Rodríguez Botto)



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