Los constructores coinciden: “Casas en 60 días, con una reducción del 30% en costes”
- Alexander Chest

- hace 1 día
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Una empresa prepara la fabricación local de impresoras 3D gigantes capaces de levantar la obra gris de una vivienda en mucho menos tiempo.
Fuente: Diario AS /Meristation
Fecha: 13.06.2026

Internacional. Una empresa de Córdoba, Argentina, prepara un salto industrial que puede cambiar de forma notable los tiempos de la construcción residencial. Tecnus, firma especializada en equipos para hormigón, tiene previsto comenzar este año la fabricación de máquinas constructoras 3D en su planta, con el objetivo de levantar viviendas mediante un sistema automatizado que deposita material capa por capa, conectado a una mezcladora y a un sistema de bombeo.
La promesa es directa: casas en 60 días y una reducción de hasta el 30% en los costes respecto a una obra tradicional. La clave, eso sí, está en precisar bien qué parte del proceso cubre esta tecnología. Las máquinas no entregan una vivienda completamente acabada por sí solas, sino que permiten dejar lista la obra gris, es decir, paredes, escaleras, canteros, mesadas y otros elementos estructurales o básicos. Las terminaciones, instalaciones finales y detalles de habitabilidad siguen dependiendo del trabajo humano convencional.

Una impresora doméstica llevada a escala de obra
La comparación más sencilla es también la más gráfica. El sistema funciona como una impresora 3D doméstica, pero llevado a una escala gigantesca. En lugar de plástico, trabaja con materiales preparados para construcción; en lugar de una pieza pequeña, levanta muros y estructuras completas dentro de un espacio de trabajo delimitado. La máquina se desplaza sobre una estructura de vigas y perfiles de aluminio, siguiendo instrucciones digitales y depositando el material con una regularidad difícil de igualar mediante métodos manuales.
Según los datos facilitados por la propia compañía, los primeros equipos fabricados en Córdoba tendrán unas dimensiones aproximadas de 17 metros de ancho por 25 metros de largo, con capacidad para trabajar hasta siete metros de altura. Dentro de ese volumen se podrían ejecutar distintos diseños de vivienda, con una velocidad de trabajo estimada en torno a un metro cuadrado por hora, una cifra que explica buena parte del ahorro en plazos.
El proyecto se apoya en un acuerdo con 3Dprintek, empresa brasileña dedicada al desarrollo de tecnología de impresión 3D aplicada a la construcción civil. Tecnus ya había presentado un primer modelo el año pasado, pero el plan actual pasa por iniciar la producción local de estas máquinas probablemente en septiembre, una vez cerrado el convenio definitivo con la firma brasileña. La compañía cumple además 25 años en 2026, un aniversario que llega en plena búsqueda de nuevos negocios vinculados a la automatización de la obra.
El interés de esta tecnología no se limita a hacer más rápido lo que ya se hacía antes. La construcción 3D apunta también a reducir residuos, ordenar mejor el uso de materiales y hacer más previsible el presupuesto, tres factores especialmente sensibles en un sector donde los retrasos y los sobrecostes suelen formar parte del paisaje. En Brasil ya se han desarrollado experiencias con viviendas impresas en 3D, incluyendo una casa de unos 80 metros cuadrados levantada con una impresora específica para construcción, sin uso de madera, clavos ni ferralla para erigir sus paredes.
Mario Núñez, socio gerente de Tecnus, resume el movimiento como “un nuevo tipo de negocio” pensado para abaratar costes y permitir que los desarrollistas entreguen viviendas en menos tiempo. Su posición condensa bien el horizonte del proyecto: no sustituir por completo la construcción tradicional, sino industrializar una parte crítica del proceso. (Francisco Alberto Serrano Acosta)



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