Nueva normativa térmica marca un antes y un después en la edificación en Chile
- Alexander Chest

- hace 2 días
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La reciente actualización de la reglamentación térmica en Chile introduce transformaciones estructurales en la manera de diseñar, construir y habitar los espacios. Bárbara Rodríguez, académica, arquitecta y experta en la materia aborda los nuevos desafíos que impone la actual normativa.
Fuente: Noticias U,de Chile
Fecha: 06.04.2026

El cambio no sólo endurece los estándares técnicos, actualizando el artículo 4.1.10 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), sino que también amplía el alcance territorial y climático de la normativa, aumentando de siete a nueve las zonas climáticas del país y elevando las exigencias en materia de transmitancia térmica y capacidad aislante de las envolventes.

Este nuevo escenario instala con fuerza el debate sobre el rol de la arquitectura en la crisis climática y posiciona a las envolventes como un elemento clave en la eficiencia energética. En ese contexto, la profesora del Departamento de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, Bárbara Rodríguez, enfatiza la relevancia de estos elementos constructivos en el desempeño ambiental de los edificios:
“Las envolventes cumplen un rol crítico en la eficiencia energética y el confort térmico de los edificios. Son la primera barrera entre el interior y el exterior, y su diseño permite proteger a los ocupantes de condiciones climáticas extremas, conservar energía y asegurar calidad ambiental interior, algo clave ante olas de calor cada vez más frecuentes producto del cambio climático.”

Las envolventes —que incluyen muros, techos, pisos, ventanas y puertas— determinan en gran medida la capacidad de una edificación para mantener condiciones interiores confortables sin depender excesivamente de sistemas mecánicos de climatización. En un país como Chile, donde las condiciones climáticas varían significativamente a lo largo del territorio, su diseño adquiere una importancia estratégica.
Además, el contexto global ha intensificado la urgencia de avanzar hacia edificaciones más resilientes. Eventos extremos, como olas de calor o lluvias intensas que afectan el suministro energético, evidencian la necesidad de contar con edificaciones capaces de garantizar habitabilidad incluso en escenarios críticos.
La nueva normativa responde también a compromisos internacionales asumidos por el Estado de Chile en materia de carbono neutralidad. En esa línea, promueve el desarrollo de edificaciones cero emisiones netas, capaces de reducir su consumo energético al mínimo, abastecerse con energías renovables y disminuir el carbono incorporado en sus materiales. Rodríguez destaca el impacto estructural de esta actualización normativa en la calidad de vida de la población:
“La actualización de la normativa térmica representa un avance significativo para el país. No sólo eleva los estándares de desempeño energético en viviendas, sino que por primera vez incorpora edificios de salud y educación, impactando directamente en la calidad de vida de millones de personas y contribuyendo a mejorar el aire interior y reducir el consumo energético.”

En efecto, uno de los principales beneficios esperados de la normativa es la mejora en la calidad del aire interior, junto con la reducción de patologías constructivas asociadas a la condensación. Asimismo, se proyecta una disminución en el uso de combustibles contaminantes como la leña, especialmente en ciudades con altos niveles de material particulado.
Este conjunto de medidas se alinea con políticas públicas de largo plazo, como la Política Energética 2050, la Contribución Nacional Determinada (NDC) y el Plan de Adaptación de Ciudades al Cambio Climático, consolidando una agenda que busca transformar el parque edificado en Chile.

Sin embargo, la implementación de estos estándares supone desafíos importantes para el sector construcción. La incorporación de nuevas exigencias técnicas obliga a actualizar conocimientos, metodologías y herramientas de diseño. “El sector construcción enfrenta el desafío de adaptarse a nuevas exigencias y tecnologías en un contexto de cambio climático. Esto implica fortalecer competencias en eficiencia energética, descarbonización y economía circular, integrando herramientas innovadoras que permitan cumplir metas ambientales sin descuidar la productividad y la calidad de los proyectos.”, enfatizó Bárbara Rodríguez.
En este escenario, la formación especializada adquiere un rol central. La necesidad de profesionales capacitados en diseño de envolventes, evaluación energética y selección de materiales de bajo impacto ambiental se vuelve cada vez más urgente.
Para responder a esta demanda, la Universidad de Chile impulsa el Diploma en Diseño de Envolventes para Edificación Cero Emisiones, coordinado por la propia académica. El programa está orientado a arquitectos, ingenieros y profesionales del sector público y privado, entregando herramientas avanzadas para abordar el diseño pasivo, la evaluación energética y la reducción de la huella de carbono en edificaciones.
El diplomado contempla un enfoque integral que incluye normativa vigente, simulación energética, análisis de ciclo de vida de materiales y estrategias de industrialización y economía circular, combinando clases online con una instancia presencial final en Santiago.

Sobre el rol de esta instancia formativa en el contexto actual, Rodríguez señala que “el Diplomado en Diseño de Envolventes para Edificación Cero Emisiones busca formar profesionales capaces de responder a estos desafíos. Entrega herramientas técnicas para diseñar soluciones eficientes, evaluar el desempeño energético y reducir la huella de carbono, contribuyendo a una transformación real del sector hacia edificaciones más sustentables.”
Así, la nueva normativa no solo redefine los estándares constructivos en Chile, sino que también abre un campo de acción para la innovación, la especialización profesional y la transformación del entorno construido. En un escenario marcado por la urgencia climática, la arquitectura y la ingeniería se posicionan como disciplinas clave para avanzar hacia ciudades más sostenibles, resilientes y habitables. (Comunicaciones U. Chile)



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