Regenerar la ciudad: hora de aplicar el Plan Maestro
- Alexander Chest

- 17 dic 2025
- 2 Min. de lectura
En los últimos años hemos visto cómo sectores emblemáticos de Santiago —con valor patrimonial, económico y cultural— han ido perdiendo su calidad urbana.
Fuente: El Diario Inmobiliario
Fecha: 16.12.2025

En los últimos años hemos visto cómo sectores emblemáticos de Santiago —con valor patrimonial, económico y cultural— han ido perdiendo su calidad urbana. La informalidad, la inseguridad y el deterioro del comercio son síntomas de un abandono gradual de las instituciones. Zonas como Meiggs, Barrio Franklin, la Plaza de Armas y el centro histórico, antes polos de actividad y patrimonio, hoy se han convertido en focos de precariedad urbana. Este descenso no ocurrió de un día para otro.
En urbanismo este fenómeno se conoce como obsolescencia urbana: cuando las áreas centrales dejan de cumplir su rol porque colapsan las dinámicas de inversión, mantenimiento, seguridad y regulación. Las causas varían entre migraciones de actividad hacia otros sectores; deterioro de infraestructura; políticas fallidas de vivienda o comercio; ausencia de planificación estratégica o pérdida de sentido comunitario y patrimonial.
Pero esta lógica no es irreversible. Chile cuenta con una herramienta que antes no existía: la Ley 21.450, que incorporó los Planes Maestros de Regeneración, instrumentos capaces de intervenir áreas deterioradas de manera integral. No se trata solo de arreglar veredas o mejorar iluminación.
Estos planes permiten reorganizar usos de suelo, recuperar espacios públicos, gestionar suelo, habilitar servicios y proyectar vivienda adecuada. Es decir, enfrentar el deterioro con una mirada completa y sostenida.
Un cambio profundo es que estos planes no dependen solo del Minvu. La ley faculta a municipalidades, gobiernos regionales y entidades públicas, (incluidas empresas estatales) a elaborarlos cuando identifiquen zonas críticas. Esto abre la puerta a que la regeneración surja desde los territorios, no solo desde el aparato central.
Por eso no podemos seguir responsabilizando exclusivamente al Minvu de la reconversión de barrios y centros urbanos: la escala del deterioro supera sus capacidades. La recuperación requiere gobiernos regionales dispuestos a impulsar alianzas intermunicipales, y municipios con capacidad técnica real, equipos preparados y gobernanza urbana sólida, capaces de convocar a actores públicos y privados.
Los Planes Maestros existen justamente para que las comunas —grandes y pequeñas— lideren la recuperación de sus áreas críticas, articulando inversión, conocimiento local y visión estratégica. La obsolescencia urbana no es un destino: es la consecuencia de decisiones que no se tomaron a tiempo. Hoy contamos con la posibilidad legal y operativa de revertirla. Aprovecharla es una responsabilidad ineludible si queremos ciudades que funcionen, incluyan y representen a quienes las habitan. (Beatriz Mella)



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