El desafío de adaptar los hogares para los mayores
- Alexander Chest

- hace 14 horas
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La mayor esperanza de vida está impulsando la necesidad de incorporar a las viviendas entre otros, accesos sin desniveles y baños adaptables como parte del diseño para facilitar la movilidad de las personas.
Fuente: El Mercurio
Fecha: 16.08.2026

Chile está envejeciendo. Según el Censo 2024, la población de 65 años o más pasó de representar el 6,6% del país en 1992 al 14% en 2024. Además, por cada 100 menores de 15 años ya hay 9 personas de 65 años o más.
Y las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) indican que en 2028 habrá más personas mayores de 64 años que menores de 15, mientras que para 20670 los mayores de 65 años podrían representar el 42,6% de la población.
En este escenario, la vivienda aparece como una de las áreas que deberá adaptarse. No solo para quienes ya tienen problemas de movilidad, sino para personas que quieren seguir viviendo en sus casas con independencia a medida que pasan los años.
“Para Juan Pablo Astorga, director general de Tecno-Accesible, la respuesta pasa por incorporar la accesibilidad desde el momento en que se diseña o remodela una vivienda, porque una mayor accesibilidad no es un tema exclusivo de quienes utilizan una silla de ruedas, sino que “beneficia a todos. Una vivienda bien diseñada entrega mayor autonomía y seguridad a un adulto mayor”.
En este sentido, eliminar desniveles, ampliar puertas y pasillos, mejorar la iluminación, utilizar pisos antideslizantes y reemplazar las tinas por duchas a nivel de piso son algunas intervenciones que pueden reducir riesgos y facilitar la vida cotidiana.
“Las mejores adaptaciones son las que se incorporan desde el diseño o durante una remodelación planificada. Cuando la accesibilidad se considera desde el inicio, los espacios funcionan mejor para todos”, agrega.
Otro punto es anticiparse a las necesidades. Una vivienda puede quedar preparada para incorporar posteriormente barras de apoyo, plataformas elevadoras u otras ayudas técnicas, evitando tener que realizar intervenciones mayores cuando la movilidad de sus habitantes cambie.
Esta mirada permite entender la accesibilidad de una manera más amplia, “Se trata de pensar cómo una persona va a entrar, desplazarse, usar el baño, la cocina o los espacios exteriores de manera segura y autónoma. Una casa debería poder adaptarse a sus habitantes y no al revés”, sostiene.
Grandes diferencias
En este contexto, Víctor Danús, gerente general de PROurbe, ha observado “mayor interés por departamentos en los primeros tres pisos, accesos sin desniveles, pasillos y puertas de entrada más amplias, duchas en reemplazo de tinas y barras de apoyo”.
El entorno también gana importancia. “Poder caminar a una farmacia, un centro médico o un supermercado termina siendo tan importante como las propias características de la vivienda”, sostiene Danús.
Así, el envejecimiento empieza a cambiar cómo deberán pensarse las casas y los barrios del futuro. (Carolina Miranda Callejas)



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