top of page

Mercado empieza a reaccionar a la obligatoriedad de la CEV

  • Foto del escritor: Alexander Chest
    Alexander Chest
  • hace 19 horas
  • 3 Min. de lectura

Si bien la penetración de esta nueva exigencia del Minvu es todavía baja en el mercado inmobiliario, se espera un aumento exponencial a medida que ingresen nuevos desarrollos.





Fuente: El Mercurio

Fecha: 04.01.2025






.
.

El mercado inmobiliario se está adaptando a la nueva exigencia de la Calificación Energética de Viviendas (CEV) del Minvu –que comenzó a ser obligatoria para todos los proyectos nuevos que ingresaron a partir de octubre pasado – y que califica la eficiencia energética de una vivienda en su etapa de uso considerando diversos requerimientos.


Según datos de Tinsa by Accumin, hasta fines de octubre pasado, solo el 3% de los proyectos de la Región Metropolitana cuenta con la CEV, lo que equivale a 1.398 unidades distribuidas en 28 proyectos. En regiones apenas alcanza el 1%, lo que equivale a 241 unidades distribuidas en ocho proyectos.


Paola Figueroa, directora de Inteligencia de Mercado de la consultora, sostiene que, aunque la penetración aún es baja, se espera un aumento exponencial a medida que ingresen nuevos proyectos, no obstante, la presión que significa la adaptación regulatoria para los desarrolladores.


A su juicio, pese a los mayores costos, los desarrolladores “harán un esfuerzo para adelantarse a la certificación final que se entrega al momento de la recepción final de obras, optando por la precalificación, que es una evaluación anticipada y voluntaria en etapa de diseño, para ser más competitivos desde las primeras etapas de venta”.


Otro factor importante para la transformación de la industria es que la precalificación les permite a los desarrolladores mejorar la letra aplicando mejoras durante el proceso de construcción “y así alcanzar una etiqueta superior en la certificación final obligatoria, que los distinga por ser una oferta más atractiva y sostenible”, dice.


“Al ser una medición objetiva, real y exigible permitirá una decisión informada para que las personas puedan optar por una vivienda mejor acondicionada, reduciendo el consumo y los gastos a lo largo de su vida útil”, destaca Cristóbal Torretti, gerente de Desarrollo de Inmobiliaria Altas Cumbres, desarrollador pionero en certificar sus proyectos en el sur del país.


Ocho niveles


La CEV clasifica las viviendas en una escala gráfica de ocho niveles, que van desde la A + hasta la G. La letra A + representa la mayor eficiencia, mientras que la letra E corresponde al estándar mínimo exigido por la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) a nivel nacional.


Una vivienda calificada como A + puede significar un ahorro energético potencial de entre el 85% y el 100% en comparación con una vivienda de referencia. La letra A equivale a ahorros entre 70 y 85%; la letra B, entre el 55% y 70%; la letra C, entre 40% y 55%; la letra D entre 20% y 40%, y la letra E, entre 20% y -10%.


Hoy instituciones como BancoEstado, BCI, Security y Santander cuentan con “créditos hipotecarios verdes” vigentes que ofrecen tasas preferenciales y condiciones más flexibles.


Figueroa prevé que en cinco o seis años más la CEV se convertirá en un estándar y no en un diferencial, advirtiendo que con todo el mercado calificado, quizás no existan las mismas facilidades de financiamiento que actualmente están disponibles a través de los créditos hipotecarios verdes.


“No sabemos qué va a pasar adelante con los beneficios para viviendas verdes, si solo serán para las letras más altas o las condiciones cambien por otros factores como la inflación, la tasa, etc.”, concluye. (Angélica Bañados)

 
 
 

Comentarios


  • Instagram - Círculo Blanco
bottom of page