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Uno de cada cuatro cotizantes reconoce estar pasando por un nivel de estrés alto o muy alto al enfrentar los gastos de la vivienda

  • Foto del escritor: Alexander Chest
    Alexander Chest
  • 14 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

La falta de información y la incertidumbre del acceso al crédito son los principales factores.





Fuente: G5 Noticias

Fecha: .14.12.2025






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Comprar una casa vuelve a ser prioridad. Según el último estudio de Enlace Inmobiliario, la postergación de la búsqueda de vivienda cayó drásticamente (20% a 6%) en el último semestre, lo que demuestra que las personas están volviendo a mirar opciones.


Pese a este optimismo, el proceso de búsqueda trae consigo un lado B: el estrés financiero. “El proceso de compra de una propiedad está marcado por diferentes estados emocionales. La búsqueda inicial, o el vitrineo de propiedades, suele ser una etapa feliz, en la cual se proyecta; tiene que ver mucho con los sueños. Sin embargo, conforme avanzan los compradores en el proceso, hacia la evaluación crediticia y se enteran de los requisitos que hay que cumplir (renta mínima, pie, entre otros), comienzan a darse cuenta de que hay desajustes entre las proyecciones y lo que realmente pueden pagar, y es ahí donde se comienzan a generar estas frustraciones”, explica Sergio Barros, director ejecutivo de Enlace Inmobiliario.


El estudio realizó la siguiente pregunta: “¿Cómo definiría su nivel de estrés actual respecto a gastos asociados a la vivienda (arriendo o dividendo)?” El promedio general indica un nivel de estrés «medio» (2,8 en una escala de 1 a 5). El análisis en profundidad advierte que uno de cada cuatro cotizantes reconoce estar pasando por un nivel de estrés alto o muy alto al enfrentar los gastos de la vivienda.


Según el informe, los más afectados son los centennials y los millennials, y afecta mayoritariamente a las mujeres, quienes reportan un 7 % más de estrés que los hombres en este proceso.


Los factores que generan más estrés


Barros explica que el estrés financiero no es sólo un tema emocional; es el resultado de desajustes en la planificación. El estudio identificó las causas que más contribuyen a esta ansiedad y, además, entregó algunos consejos para mitigar el estrés inmobiliario.


El estudio reveló que el estrés se dispara a niveles críticos cuando los gastos de vivienda superan el 40 % o 50 % del ingreso familiar. Aumentar la carga de gastos en vivienda desde un 20 % (nivel seguro) hacia más del 50 % incrementa el estrés financiero en un 94 %.


“Para aliviar esta presión, lo ideal es que el dividendo o arriendo no supere el 25 % o 30 % de los ingresos. Si este se acerca al 50 %, es preferible evaluar una propiedad de menor valor o aumentar el pie para bajar la cuota mensual», señala el experto.


Otro factor que genera estrés es la inconsistencia en el ahorro. Las personas que son inconstantes con sus ahorros sufren más estrés que aquellas que simplemente no tienen metas.


La ambigüedad y la culpa de ahorrar “a veces sí, a veces no” genera más tensión psicológica (nota 3,24) que asumir que no se tiene un plan (nota 2,83).


El director ejecutivo de Enlace Inmobiliario indica que automatizar el ahorro y tener una planificación con metas realistas -se puede reducir el monto mensual, para cumplir con la constancia- ayuda a reducir la incertidumbre y aumenta la sensación de tener control.


La información es poder


Uno de los hallazgos más potentes del informe es cómo la educación financiera impacta directamente en la seguridad del comprador.


Los datos muestran que a mayor conocimiento del subsidio al dividendo baja la tensión en un 11%, y tener una buena educación financiera la reduce en un 23%.


No obstante, el mayor impacto ocurre en la certeza del financiamiento: quienes tienen confianza en que obtendrán el crédito reducen su estrés en un 33%, en comparación con quienes creen que no lo conseguirán.


“Entender qué beneficios puedes usar y saber que eres sujeto de crédito cambia la percepción de que la vivienda es ‘inalcanzable’ a ‘posible’. Esa confianza, basada en la información, baja la ansiedad inmediatamente”, agrega Barros.


Cómo es el perfil con menor estrés


Los cotizantes de propiedades con menor estrés son más optimistas. La percepción también juega un rol clave. Quienes creen que es un buen momento para comprar sufren menos estrés que los pesimistas. Actualmente, el 68 % de los encuestados cree que es un buen momento para adquirir una propiedad, impulsado por una estabilización en las tasas y las ofertas inmobiliarias.


El perfil de la persona con bajo estrés financiero es claro: destina menos del 30% de su sueldo a la vivienda, tiene metas de ahorro constantes (aunque sean montos pequeños) y se informa sobre sus opciones de crédito y subsidios antes de salir a buscar, concluye el estudio. (Prensa)

 
 
 

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