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Brechas en infraestructura y movilidad impactan a personas con discapacidad

  • Foto del escritor: Alexander Chest
    Alexander Chest
  • hace 1 hora
  • 2 Min. de lectura

El principal desafío, coinciden los expertos, es garantizar una implementación efectiva de soluciones de accesibilidad universal en espacios públicos y privados.





Fuente: El Mercurio

Fecha: 24.05.2026






La accesibilidad se logra al diseñar soluciones integrales.
La accesibilidad se logra al diseñar soluciones integrales.


Según cifras del Tercer Estudio Nacional de la Discapacidad, el 17% de la población de 2 años y más estimada en el país, tiene discapacidad, lo que corresponde a 3.291.602 personas, que requieren condiciones adecuadas para desenvolverse autónomamente en áreas como trabajo, educación, transporte y acceso a servicios.


Para garantizar la inclusión, hace una década entró en vigencia el Decreto 50, que incorporó exigencias en la Ordenanza General de urbanismo y Construcciones (OGUC), con el objetivo de que el país avanzara hacia estándares más exigentes en materia de inclusión para personas con discapacidad y movilidad reducida. Sin embargo, persisten importantes brechas en su aplicación práctica.


Dificultades


Desde Tecnoaccesible, empresa chilena especializada en soluciones de accesibilidad universal, sostienen que aún existe una distancia importante entre lo que exige la norma y lo que efectivamente se implementa en los proyectos.


“Vemos que muchas empresas saben que deben cumplir con la normativa, pero no necesariamente entiende cómo hacerlo bien. La accesibilidad no es solo instalar una rampa, sino diseñar soluciones integrales que permitan un uso real, seguro y autónomo de los espacios”, afirma Juan Pablo Astorga, director ejecutivo de la compañía.


Muchas veces la accesibilidad, comenta, se incorpora en etapas tardías de los proyectos, generando soluciones incompletas, mayores costos y problemas operacionales. “Cuando la accesibilidad se aborda solo desde la exigencia legal, sin un enfoque técnico, termina siendo una solución incompleta. La inclusión efectiva ocurre cuando las soluciones funcionan en la práctica, no solo en el papel”, señala.


Errores de diseño, circulación inadecuada y adaptaciones que no consideran el uso cotidiano de las personas son algunas de las principales dificultades detectadas. Según Astorga, el problema no radica solo en cumplir la ley, sino en integrar accesibilidad desde el origen de los proyectos.


La discusión también tiene una dimensión económica. Desde Tecnoaccesible aseguran que incorporar criterios de accesibilidad desde la etapa de diseño representa menos del 1% del costo total de una obra mientras que, al corregir problemas en el proyecto, los costos se elevan entre 2% y 20% del valor total.


Para Marina Aguirre, directora de marketing de la empresa, la accesibilidad debe dejar de verse como un gasto asociado al cumplimiento normativo, ya que “integrar accesibilidad desde el minuto cero asegura cumplimiento legal, evita retrasos y amplía el universo de usuarios y clientes potenciales, especialmente en un país que envejece rápidamente”.


En ese contexto, el desafío de Chile pasa por avanzar hacia una cultura de inclusión efectiva, donde la accesibilidad se entendida como una herramienta para mejorar la calidad de vida y la autonomía de millones de personas. (Carolina Miranda Callejas)



 
 
 

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