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El desafío del envejecimiento y la adaptabilidad inmobiliaria

Foto del escritor: Alexander Chest
Alexander Chest
hace 1 hora
2 min de lectura

Las viviendas deben adecuarse a las nuevas necesidades y ciclos de vida de las personas, y no al revés. Por ello, el concepto de Adaptabilidad Universal debe verse como una inversión y no un gasto.





Fuente: El Mercurio

Fecha: 08.11.2026






El 43% de las caídas de personas mayores ocurren dentro del hogar
El 43% de las caídas de personas mayores ocurren dentro del hogar



En Chile, uno de los desafíos que tiene la industria inmobiliaria es adaptarse a las necesidades de las personas, tema especialmente preocupante debido al envejecimiento de la población. Dormitorios en segundo piso, pasillos estrechos, tinas imposibles de utilizar, falta de barras de seguridad y de rampas con pendientes amigables son algunas de las barreras que la gente mayor enfrenta a diario en sus propios hogares.


“El desafío es transitar hacia la Adaptabilidad Universal, un concepto de diseño que busca que los espacios e inmuebles no se conviertan en trampas habitacionales a medida que las personas pierden facultades motrices o sensoriales”, explica Andrea Boudeguer, arquitecta y directora de BAU Accesibilidad Universal, empresa que aborda las problemáticas de accesibilidad en los centros urbanos y edificaciones de Latinoamérica.


El Decreto Supremo N° 50 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) exige estándares estrictos de accesibilidad universal, tales como el diseño de una ruta accesible sin peldaños desde el espacio público hasta el interior de los edificios, pasillos de un ancho mínimo de 1,20 m, puertas principales de al menos 80 cm libres para el paso de andadores o sillas de ruedas, y baños comunes con un radio de giro de 1,50 m que permitan una maniobrabilidad segura.


“Pero su competencia termina en la entrada a los departamentos. El diseño interior no está normado, por lo tanto, es difícil que una persona con algún tipo de problema de movilidad o necesidad específica pueda encontrar en su propia vivienda una adaptación. Ese es nuestro desafío como industria, y donde estamos dirigiendo nuestro esfuerzo”, señala Jocelyn Meneses, gerente comercial de inmobiliaria Echeverría Izquierdo.


Las viviendas deben adaptarse a las nuevas necesidades y ciclos de vida de las personas, y no que ellas tengan que seguir haciéndolo, con gran esfuerzo y costo, a espacios rígidos y hostiles.”


“Diseñar con los principios del Diseño Universal desde el origen no solo previene accidentes y dignifica, sino que permite algo que todos anhelamos: envejecer con autonomía en nuestro propio hogar, sin vernos obligados a abandonarlo porque el entorno nos expulsó”, agrega Boudeguer.


Proceso complejo


El 43% de las caídas de personas mayores ocurren dentro del hogar siendo el baño y las escaleras las zonas de mayor riesgo clínico, según datos del Senama, y el Reporte de Accidentabilidad y Epidemiología del Ministerio de Salud señala que uno de cada tres adultos mayores de 65 años se cae al menos una vez al año, y de ellos, el 40% pasa más de una hora en el suelo antes de recibir ayuda.


Modificar una vivienda “sobre la marcha”, cuando ya existe una necesidad médica o de movilidad, suele ser un proceso costoso y arquitectónicamente complejo, además de generar una falsa sensación de seguridad, convirtiéndose en trampas que agravan el riesgo de caídas severas.


En contraste, la Adaptabilidad Universal propone una arquitectura flexible: muros que permiten anclajes futuros para barras de apoyo, cocinas ergonómicas, accesos a nivel de piso y pavimentos antideslizantes. (Angélica Bañados)


 
 
 

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