Proyecciones Cámara Chilena de la Construcción: ¿Optimismo desmedido?
- Alexander Chest

- hace 2 horas
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Según el informe, estaríamos hablando de aproximadamente 63 mil viviendas a nivel nacional, con un 31% concentrado en Santiago.
Fuente: El Diario Inmobiliario
Fecha: 22.05.2026

La Cámara Chilena de la Construcción ha vuelto a sorprender al sector con su más reciente informe, el cual proyecta un repunte del 30% en las ventas de viviendas para 2026 y un crecimiento sectorial del 4,8%. Cifras que, en papel, lucen extraordinarias y que sin duda generan buenos titulares, sin embargo, cuando se analiza la estructura de este optimismo y se contrasta con la realidad operativa del mercado, surgen algunas variables que hacen cuestionable dichas proyecciones.
Según el informe, estaríamos hablando de aproximadamente 63 mil viviendas a nivel nacional, con un 31% concentrado en Santiago. Cifras que nos llevarían a niveles vistos pre estallido social. El argumento central para sostener este crecimiento descansa en tres pilares: el subsidio a la tasa hipotecaria, los incentivos Fogaes, y una demanda creciente en propiedades bajo las 4.000 UF. Hasta ahí todo bien, pero la ecuación no cierra cuando se examina el cronograma legislativo y la realidad de los plazos de desarrollo inmobiliario.
El plan de reconstrucción, en el mejor de los escenarios, saldría del Senado para su publicación en agosto. Quedarían entonces apenas cuatro meses del año para generar un incremento del 30%. Esta es una inconsistencia difícil de ignorar, sobre todo pensando que los proyectos inmobiliarios no se materializan de la noche a la mañana; requieren planificación, permisos, financiamiento y ejecución. Pretender que en el último tercio del año se alcance semejante repunte parece más una aspiración que una proyección basada en un análisis riguroso.
Otro punto a considerar es que aproximadamente un tercio de este incremento correspondería a vivienda pública o social. Si bien es positivo que se considere este segmento, también implica que el crecimiento del mercado privado sería proporcionalmente menor.
Al separar los componentes mencionados, el panorama se vuelve menos espectacular. Un 11% del crecimiento proyectado vendría de vivienda pública, lo que reduce significativamente la expansión real del mercado de inversión y vivienda para uso particular.
El primer trimestre del año mostró un crecimiento del 6,9% en ventas. La proyección del 30% anual parece basarse en una simple multiplicación de este resultado por cuatro trimestres, asumiendo una linealidad que en el mercado inmobiliario suele no darse. El sector está marcado por estacionalidades, cambios en la demanda y factores externos que dificultan proyecciones lineales. Ahora bien, cifras que apunten a un crecimiento entre un 15% y 20% anual, parece más razonable considerando las condiciones actuales del mercado.
El anuncio de la ley del IVA para la compra de terceras propiedades con DFL2 ha generado un efecto de espera en los compradores. Abril ya muestra señales de desaceleración -precisamente- porque los inversionistas están aguardando la aprobación de esta legislación que les permitiría pagar solo entre 5% y 6% de IVA aproximadamente. Si la ley finalmente se aprueba en agosto con retroactividad, podríamos ver un repunte en el último cuatrimestre, pero difícilmente de la magnitud que se proyecta.
Incluso en el escenario más optimista, alcanzar ese 30% requeriría una aceleración que no se condice con los tiempos políticos ni con los ciclos de desarrollo de proyectos inmobiliarios. Ojalá las proyecciones puedan cumplirse, pero la realidad llama a prepararse para un crecimiento más modesto, sostenible y, sobre todo, alcanzable. (Cristián Martínez)



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