Los rounds de Gino Lorenzini

El fundador de Felices y Forrados dice que está dispuesto a una regulación para disminuir el impacto de sus cambios de fondos. No obstante, dice que peleará con todo la propuesta actual de Gobierno.
Fuente: El Mercurio
Fecha: 07.06.2020

“Cada ataque que recibo es publicidad gratuita”, dice Gino Lorenzini, el más controversial e inesperado protagonista del mercado financiero de Chile. El ingeniero comercial de 37 años y fundador de Felices y Forrados (FyF) se ha convertido en el agente de mayor impacto en el movimiento de capitales en el país. Sus sugerencias de cambios de fondos de AFP afectan a los precios de las acciones en bolsa, la tasa de interés de los bonos y el valor del tipo de cambio. Tanto es su impacto que las principales autoridades económicas -Ministerio de Hacienda, Banco Central y Superintendencia de Pensiones-, dicen que sus recomendaciones afectan la estabilidad financiera del mercado. Este martes, la cartera de Ignacio Briones presentó indicaciones a un proyecto de ley que podrían poner fin a su negocio de recomendaciones y a la rapidez con que las personas se cambian de multifondos. “Somos una industria de apenas ocho años; estoy totalmente dispuesto a que la regulen”, dice Lorenzini, desde Londres. “Pero que sea una regulación de buena fe y no que busquen destruir el emprendimiento, la libertad de expresión y la propiedad de los afiliados sobre sus ahorros”.
Radicado en la capital de Inglaterra desde fines de 2019, por “razones de seguridad personal” -en medio de un conflicto judicial con un ex colaborador-, ha estado en el centro del debate legislativo de la última semana. El martes se reunió por Zoom con la Superintendencia de Pensiones y se prepara para hacer una presentación este miércoles ante la Comisión de Hacienda de la Cámara, sede del caluroso debate sobre el futuro de los cambios de fondos. Mientras a un lado de la discusión ataca el impacto que los costos masivos tienen en la rentabilidad de los fondos, el otro defiende el derecho de tomar decisiones del nivel de riesgo en sus ahorros para la pensión.
Pero el debate comenzó mucho antes. “Gino Lorenzini tomó la decisión de poner sus ahorros en el Fondo A”, decía el mensaje del 10 de enero de 2012 con el que se inició formalmente la historia de Felices y Forrados. Era la primera versión de su servicio online, en el que, por $ 1.000 mensuales, un afiliado al sistema de AFP podía conocer sus decisiones sobre cómo mover la plata entre los distintos multifondos. Su idea fue transformar en fuentes de ingresos lo que ya llevaba un par de años realizando a través de Linkedin; recomendar a los afiliados cuándo traspasar los ahorros de la pensión entre el fondo A, el más riesgoso de las cinco alternativas y el fondo E, el más conservador. Pero en un sistema de ahorro para pensiones diseñado en base a estrategias de inversión a largo plazo para cada perfil de riesgo, la idea de irse cambiando de multifondos según a las condiciones de mercado pasó a ser rápidamente el blanco de críticas de expertos y autoridades. “Cambiar de estrategia de inversión de acuerdo a lo que creas que será el desempeño de los activos sólo conduce a mayores costos y pérdidas”, dice Manuel Bengolea, gerente general en Chile para la firma suiza Octogone. “Son muchos los estudios, incluso de premios Nobel, que demuestran lo imposible que es ganar al mercado”.
A los pocos meses se sumó competencia de servicios como Fondo Alerta, TPGsocios y Previsionarte, que hacían sugerencias similares ninguno alcanzó masividad. “Cerramos el negocio cuando nos dimos cuenta de que era imposible dar el servicio sin hacer perder plata a los clientes”, dice Andrés Guerra, fundador de Previsionarte.
No obstante, los seguidores de Lorenzini siguen creciendo. Hoy dice que cuenta con 130.000 suscriptores al mes que pagan $ 24.000 por año. Entre ellos, un ejército de fanáticos que viralizan sus videos y repletan las redes sociales con comentarios a su favor. Si bien en la industria se repite que FyF se aprovecha de la ignorancia, muchos de sus seguidores son “personas de fortuna, bien educadas y con conocimientos financieros”, señalan los académicos Conrado Cuevas, Dan Bernhardt y Mario Sanclemente, quienes publicaron un paper en la Universidad de Warwick, de Inglaterra, sobre el tema. “El seguidor de FyF es mucho más sofisticado que el promedio”.
17 CAMBIOS POR AÑO
Algunos sofisticados no solo se quedan con las recomendaciones de FyF. “Yo estoy suscrito a tres empresas de sugerencias de fondos boutiques para tomar mis decisiones de cambios de fondos: a mí me ha ido bien con esos cambios”, dice Alejandro Navech, MBA de la U. Adolfo Ibáñez y destacado ejecutivo en la industria de reciclaje. “Los inversionistas institucionales se mueven rápido en los mercados y ágilmente tratan de maximizar las utilidades y minimizar las pérdidas. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con nuestros fondos de AFP?”.
Muchos piensan lo mismo: el pasado 27 de mayo tras recomendar moverse al fondo más conservador, los sitios de las AFP colapsaron con las instrucciones masivas de cambios de fondos. En marzo pasado, FyF sugirió tres cambios en pocos días. Ese mes, el sistema tuvo 852.000 traspasos, el doble de su récord previo, provocando fuerte volatilidad al precio de los bonos. No son casos aislados: FyF viene sugiriendo 17 cambios por año.
Algunas estimaciones dicen que sus seguidores suman ahorros de US$ 12.000 millones en las AFP, más de lo que maneja una firma como Moneda Asset Management. “En Chile, no hay nadie que mueva más los precios en el mercado financiero que Gino Lorenzini”, dice Alejandro Ferreiro, ex superintendente de Valores y de Pensiones. Al menos en el sector priado, no hay nadie con tanto poder de mercado como FyF”.
Este poder en los precios se exacerba por fondos e inversionistas que buscan adelantarse a las AFP tomando posiciones en los activos antes que éstas puedan ejecutar los cambios de sus afiliados. “Las AFP están realizando grandes transacciones de activos que no habrían ocurrido sin una coordinación entre agentes”, dice José Tessada, economista del MIT y coautor de un paper que ha analizado el efecto en los precios de los cambios masivos de fondos. “Esto crea oportunidades de ganancias adicionales en quienes se anticipen para actuar como contraparte de esas transacciones”.
Lorenzini reconoce el rol de los especuladores y dice que incluso ha tenido reuniones con un par de fondos de cobertura o hedge funds. “Me citaron a un lugar muy elegante de Londres porque querían saber de Chile y cómo trabajar con nosotros” dice Lorenzini. "Les dije que pagaran 24 lucas y que se suscribieran a mi servicio”.
PATADAS Y COMBOS
FyF ha sido un factor incómodo en la industria financiera por el estilo agresivo de su fundador: en estos ocho años, ha acumulado una colección de videos en que ataca a superintendentes, ministros, candidatos presidenciales, AFP y medios, lo que alcanzan gran masividad a través de las interacciones de sus seguidores. “He tenido mil rounds públicos con autoridades, pero no se saben las veces que pedimos reuniones formales con ellos y nos la han negado. Hemos querido hacer alianzas con gestoras de fondos y nos rechazan. Hemos querido avanzar hacia un camino más institucional y armar nuestra propia AFP y nos niegan las bases de licitación. La única manera que tiene un outsider para sobrevivir en Chile es a las patadas y los combos”.
Agrega que estos rounds han sido claves para ganar popularidad en una década en que el sentimiento contra las AFP ha ido al alza. “No entiendo por qué lo hacen” dice. “Cada vez que me atacan me ayudan, porque me defiendo con todo y obtengo publicidad gratis”.
No toda la publicidad ha sido positiva. La inclusión de Rafael Garay como gerente de estudios de FyF, quien luego terminó preso por estafa piramidal, marca un antecedente complejo para una empresa que se mantiene fuera de todos los perímetros regulatorios. A eso se suma el fuerte conflicto judicial con su ex colaborador Esteban Rodríguez y que, dice, lo llevó a vivir a Londres.
No obstante, Lorenzini dice que las AFP no han entendido el rol clave que juega: “Los seguidores de Felices y Forrados son una barra brava contra la expropiación de los fondos de pensiones, como la que propone la izquierda”, dice, argumentando que muchos de sus clientes abren cuentas voluntarias con las AFP. “La comunidad de FyF gana todas las peleas contra De Urresti, Provoste y Messina; somos la primera línea en defensa del ahorro para la pensión”.
LAS MATEMATICAS DEL MODELO
Sobre las regulaciones que debieran caer sobre FyF, según varios actores del mercado, la más obvia es la de sumar la empresa al ámbito legal de la información privilegiada y evitar que Lorenzini o sus colaboradores se anticipen a sus propias sugerencias para ganancias privadas. Según él, no hay riesgo porque sus alertas de cambios las hace “cuando los mercados ya están cerrados y a partir de precio de cierre de los activos”. Además, dice que no invierte en acciones chilenas ni en activos locales, que puedan verse afectados por las AFP. Sí reconoce que compra dólares para poder invertir fuera, cuyo tiempo de cambio puede verse afectado por los cambios masivos. Sabe que se debe regular. “Me parece perfecto que se definan parámetros para que las firmas que sugieran cambios de fondos no hagan uso de información privilegiada”, dice Lorenzini.
El desafío mayor es regular el impacto que Felices y Forrados puede tener en la rentabilidad de los mismos fondos de pensiones. El paper de los académicos de la U. de Warwick, con datos hasta 2016, concluyó que “los seguidores de FyF rentaron entre 1,4% y 1,9% menos que todas las estrategias de mantención”. Lorenzini reconoce que sus sugerencias no han sido infalibles. Da de ejemplo el período entre diciembre de 2016 y julio de 2017. “El fondo A rentó 13,9% y nosotros 3,4%, porque nos quedamos atrapados en el Fondo E: nos masacraron”, dice. “Ahí perdimos toda la ventaja histórica que habíamos acumulado”. Según sus cifras, esa ventaja se recuperó en 2019 y, de acuerdo a varios observadores, ha subido con los cambios sugeridos durante la crisis social y el covid-19. No obstante, también señalan que el último cambio al fondo E, el que generó el colapso de los sitios de las AFP, fue equivocado.
Para construir sus alertas Lorenzini consulta diariamente los precios de cierre de varias acciones e índices desde Yahoo Finance. Los lleva a Excel y los analiza mediante un modelo que él mismo empezó a desarrollar al inicio de su carrera para proyectar las exportaciones de Chile a EE.UU. cuando trabajaba en Prochile entre 2005 y 2006. Luego le incorporó más elementos cuando se fue a trabajar al supermercado que tenía la familia de su esposa en Tocopilla en 2007 y que fue complejizando en sus distintos empleos en Forus Safety en 2008, y Lippi en 2010. “No soy un matemático, soy el enemigo número uno de la econometría”, dice. “El modelo tiene que ver con análisis de series de tiempo y proyectarlos hacia el futuro, y que me fue dando buenos resultados para distintos objetivos”. Dice que cuando hacía su magíster de finanzas aplicó el modelo a las ventas de General Motors en 2008 y anticipó que iba a quebrar. “Si una empresa como GM va a quebrar pensó que lo que correspondía era irse al fondo E de la AFP; pero ese día, el Ministro Andrés Velasco dijo en la tele que no había que cambiarse de fondos y le hice caso: me quedé”, dice recordando la pérdida de 40% que luego sufrió el fondo A en el duro año de 2008. “Andrés Velasco es el verdadero creador de Felices y Forrados: me dio tanta rabia su recomendación que me motivó a adaptar el modelo para anticipar cambios de fondos”. Una vez que lo hizo con la ayuda de su hermano, empezó a hacer recomendaciones vía Linkedin y armar su primera comunidad, al poco tiempo se dio cuenta de que podía cobrar por ello. Admirador de los hermanos Parisi a quienes los tuvo de profesores en la U. Alberto Hurtado y luego en la U. de Chile, tomó el nombre de una frase que Antonino mencionó en un programa radial: “Dijo ‘quiero que todos los chilenos sean socialistas, capitalistas, felices y forrados’; lo encontré una marca muy potente”, dice. “Era bien disruptivo el concepto y lo registré como marca”.
RENTABILIDAD Y EFECTO SISTÉMICO
La rentabilidad del modelo de FyF y de los cambios sistemáticos de fondos es un análisis fundamental para un sistema de pensiones que está en desesperadas búsquedas de mayores retornos. Un reciente estudio de la Superintendencia de Pensiones señaló que quienes se cambian de fondos usualmente tienen ganancias menores frente a la alternativa de mantenerse. No obstante, ese mismo estudio determinó que hay un pequeño grupo de afiliados que se cambian muchas veces y que sí logran rentabilidades superiores al de los multifondos.
Sin embargo, para muchos el efecto en la rentabilidad de quienes se cambian de fondos no es lo central. “El debate regulatorio debe enfocarse en su impacto sistémico”, dice Jaime Casassus, académico del Instituto de Economía de la U. Católica. “Así como la prohibición de fumar en espacios púbicos se justifica por el daño que genera a otros, los cambios de fondos deben restringirse por el perjuicio en quienes se mantienen”. El estudio del académico José Tessada, junto al economista Borja Larraín, documenta su efecto en las acciones y otros instrumentos de renta variable. “Hay un diferencial de rentabilidad de 1% en los tres primeros días tras el cambio de fondo, el cual tiende a disiparse y desaparecer hacia el décimo día”, dice Tessada. Los economistas Luis Ceballos (U. de Pensilvania) y Damián Romero (del Banco Central) publicaron otro en que analizan su impacto en el mercado de deuda; encontraron efectos “en los bonos de Gobierno” e incluso en “el financiamiento para empresas y hogares”.
Los costos para el sistema no sólo vienen de las fluctuaciones en los precios. En un reciente traspaso masivo de fondos, los del A vieron salir el 24% de sus activos hacia los más conservadores. Los gerentes de inversiones de las AFP explican que movimientos de ese tipo les desbarajusta toda su estrategia de portafolio y los obliga a priorizar activos más líquidos, pero con menos rentabilidad, para ejecutar el cambio en los cuatro días de plazo que da la norma”. “A veces, cuando los cambios son entre fondos adyacentes, como entre el B y el C, es menos necesario liquidar posiciones y el efecto es menos grave, pues simplemente se puede hacer una reasignación registral del activo sin pasar por el mercado formal”, dice un alto ejecutivo de una de las mayores AFP del sistema. “Pero cuando el cambio incluye el fondo E eso no es posible, pues los activos que tienen estos fondos son muy distintos a los del resto; hay que pasar a liquidar en el mercado, lo que usualmente para una APF resulta en castigo”.
Hay otros impactos en la Rentabilidad para quienes se quedan en el fondo: “muchas de las gestoras globales con las que invertimos aplican multas si salimos de ellos de manera repentina para compensar a los que se quedan, algo que no pasa entre los afiliados”, dice el gerente de inversiones de otra AFP.
FUGAS DE SOLO US$ 1.000 MILLONES
Lorenzini dice que para disminuir ese efecto ha suavizado sus cambios. “Si antes pasábamos del A al E, ahora sugerimos cambios entre fondos intermedios” dice. No obstante estas medidas son pequeñas al lado de las nuevas indicaciones que presentó este martes el Gobierno y que proponen restricciones mucho más estrictas a los cambios de fondos: estos podrían ejecutarse en hasta 30 días hábiles y sólo entre fondos adyacentes. De esta manera, un cambio entre el fondo A al E podría tardar hasta 150 días. Además, suma exigencias adicionales a quienes se dediquen habitualmente a sugerir cambios entre multifondos, incluyendo una garantía que podría llegar a 60.000 UF. “No es razonable. Van a frustrar a 300.000 afiliados”, dice Lorenzini.
Si bien en la industria hay apoyo a la drástica propuesta de Hacienda, algunos plantean una alternativa menos disruptiva. “Como regulación sería interesante colocar un fee o costo a los cambios de fondos que puedan cumplir un doble objetivo: desincentivarlos y reducir su masividad, así como compensar el impacto en quienes se mantienen en el fondo”, dice el economista Tessada. En la industria, varios señalan que aplicar un costo a quien decida traspasarse podría ser un freno relevante para su masividad.
Para Lorenzini, la solución es que las AFP vuelvan al sistema de un único fondo y que se hagan responsables de sus resultados. Se trata, no obstante, de una propuesta extrema y que pocos fuera de la esfera de FyF validan, por lo que propone una “más suave”: que las sugerencias de cambio de fondos no generen fugas mayores a US$1.000 millones “Podemos segmentar nuestros clientes para que no se muevan todos de manera simultánea: se reduce el impacto de los traspasos, sin afectar la libertad” dice. “Pero la propuesta de Hacienda no apunta a eso; es un golpe bajo del sistema contra el que vamos a pelear”.



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